miércoles, 18 de marzo de 2009

Educando sentimientos



" La estrella Brillantina estaba muy triste aquella noche porque había perdido una de sus cinco puntas, no sabía ni como ni dónde.
- Y ahora ¿qué voy a hacer?- decía preocupada a sus amigas-.Ya no soy una estrella perfecta, soy una estrella rota...Esta noche no podré alumbrar el cielo con vosotras, me da mucha vergüenza que me vean así.
Sus amigas sentían mucha pena por ella e intentaban animarla:
-Brillantina, no te preocupes, te vamos a ayudar a encontrar el trozo que te falta."

(Cuentos para sentir. Begoña Ibarrola)

Este pequeño texto, está sacado del cuento "Se busca un trozo de estrella" que pertenece a un libro estupendo que se llama Cuentos para sentir. Educar los sentimientos. Su autora es Begoña Ibarrola. En él hay una dedicatoria que dice así:
"A todos los niños del mundo y al niño que todos llevamos dentro"
El 26 de Febrero de este año en su IV edición de las Jornadas de Educación Infantil -Tú les das vida- la editorial S.M. traía a Oviedo a Begoña Ibarrola para hablar del desarrollo de la competencia emocional en Educación Infantil. La jornada se titulaba: Crecer con emoción.
Yo no pude asistir, pero estoy segura de que fue interesante, pedagógica y sobre todo emocionante. Tengo la esperanza de que la oportunidad se me pueda repetir en otra ocasión.
Me alegra mucho el pensar y saber que la escuela no se quiere limitar a transmitir conocimientos, destrezas y habilidades solamente, sino que contribuye también a una educación emocional, que en los niños prima sobre lo intelectual, como lo mágico y lo fantástico sobre lo real. Aprenden sintiendo y poco a poco van descubriendo el mundo desde su afectividad. Si ayudamos al niño a ir conociéndose, aceptándose, identificando cuáles son sus sentimientos, reconociendo los de los demás, si le ayudamos poco a poco a conocer el porqué de sus reacciones, podrá ir descubriendo valores que le ayudarán a tener una conducta cada vez más positiva.
A mis "Pequeños Duendes" les cuento los cuentos de Begoña Ibarrola y a veces descubro cosas interesantes y sorprendentes. Cuando terminé de contarles el cuento de Brillantina, entablamos un pequeño diálogo y les preguntaba yo sobre los sentimientos de la estrella:
-¿Cómo creéis que se sintió cuando perdió el trocito? ¿os habéis sentido alguna vez como Brillantina? ¿Qué harías tú para ayudarla?
Y en esta última pregunta Rubén y Aroa contestaron casi a la vez:
-Yo le regalaría algo para que se pusiera contenta - no, dijo Marta -lo que tenemos que hacer es ayudarla a buscar el trocito entre todos.
Las respuestas me desconcertaron y sorprendieron. Por un lado pensé en lo que puede significar el "regalar para poner contenta", me sonó a compra de sentimientos, camuflar, disfrazar, tapar y disimular. Y por otro lado la opción que implica participación, acción, compañerismo y empatía. Dejé que ellos eligieran la mejor opción, y aunque la segunda supone más compromiso y acción, salió adelante. Lo cual me hizo sentirme orgullosa y satisfecha de mis "pequeños duendes" que poco a poco van aprendiendo a SER. Es un reto muy grande para padres y educadores educar la inteligencia emocional, pero creo que merece la pena el esfuerzo. Os animo a que os sumerjáis en este maravilloso mundo, disfrutad de los cuentos y descubrir "el niño que todos llevamos dentro".

2 comentarios:

Carmen dijo...

Qué curioso!! La respuesta de tus niños y tu reflexión me han sacado de un pequeño dilema... a veces queremos resolver nuestros errores por la vía rápida y fácil.. claro! Hoy en día dedicamos poco tiempo a pensar... esos cuentos tendrían que ser leídos por niños y por mayores...
Tus niños van camino del SER! jeejjeje...
Un abrazo!

Diana dijo...

Me encantan los cuentos en que hacen pensar a los niños, y siempre sus respuestas son maravillosas... nada como la imagnación de un niño.... besitos