
" Andaba huido entre las camas y los armarios y cada vez que la Domi le miraba cruzaba una pierna con la otra para ocultar la huella delatora.
La mirada de Domi encerraba un brillo maligno
-¿ no quieres orinar?
- No
- Si te repasas otra vez te corto el pito, ya estas enterado."
( El príncipe destronado . Miguel Delibes)
Quico es el protagonista de esta novela corta, pero no por ello menos buena, de Miguel Delibes. Es un niño de 3 años que acaba de perder su trono debido al nacimiento de su nueva hermanita. Un hecho muy común en las familias con más de un hijo. Y supongo que la escena os resultará familiar a todos los que habéis estado o estáis en contacto con niños de esa edad.
Yo hace mucho tiempo que lo he leído , pero una anécdota de "mis pequeños duendes" me lo hizo traer a la memoria, lo he vuelto a leer y me ha hecho reflexionar sobre algunos temas.Una de esas tardes tranquilas en las que acabamos de entrar en la clase y empezamos a ocupar nuestros asientos, todavía hay un grupo de niños que se queda alrededor de mí, nerviosos y emocionados intentando contarme aquellas cosas que han pasado en las pocas horas que han estado lejos de la profe:
-" Profe, profe - dice Samuel- ¿sabes porqué no vine esta mañana?
- Pues no, ¿ qué te ha pasado?
- Es que, he ido al médico
- Anda ¿estas malito ?
- Sí , estoy malo de la colita . Es que, me tienen que cortar el flequillo."...
No se si os podéis imaginar en un momento, todos los sentimientos y pensamientos que se reflejaban en aquellas caritas. Yo intentaba contener una explosión de risa dentro de mí por la anécdota, y a la vez observaba el debate, la sorpresa, los interrogantes y el susto que se estaba creando entre el grupo que estaba alrededor de mi mesa.
Se miraban , miraban a Samuel,le preguntaban, y alguna que había oído lo de "cortar el flequillo" decía :
- pues mi mamá me va a llevar a la peluquería mañana..
Otros decían muy alto,como para curarse en salud:
-pues yo no me hago pis en la cama ya!.....
Y así entre dudas y preguntas y sustos y risas fue pasando el rato y fuimos centrándonos en la tarea del día.
Pero a mí, como se suele decir "no me cayó en saco roto" . Y empecé a reflexionar en el hecho y preguntarme si realmente los niños han de tener una información tan técnica y precisa de todo, y si ha de ser así , cómo se les podría transmitir esta información de manera que encaje en sus mentes. Hay que pensar que nuestros tecnicismos e informaciones a veces no son bien asimilados por ellos. Y como en este caso , una cosa es lo que nosotros decimos y otra lo que ellos entienden. Nuestro vocabulario y sobre todo nuestras expresiones , algunas veces pueden causar en ellos un efecto negativo, que les condicionará en su manera de actuar guiados por el miedo , el desconocimiento de algo que no entienden o se imaginan distinto al pequeño mundo que les rodea. Algo que nos ha de llevar a pensar en “el cómo y el qué” les decimos.
Pero a mí, como se suele decir "no me cayó en saco roto" . Y empecé a reflexionar en el hecho y preguntarme si realmente los niños han de tener una información tan técnica y precisa de todo, y si ha de ser así , cómo se les podría transmitir esta información de manera que encaje en sus mentes. Hay que pensar que nuestros tecnicismos e informaciones a veces no son bien asimilados por ellos. Y como en este caso , una cosa es lo que nosotros decimos y otra lo que ellos entienden. Nuestro vocabulario y sobre todo nuestras expresiones , algunas veces pueden causar en ellos un efecto negativo, que les condicionará en su manera de actuar guiados por el miedo , el desconocimiento de algo que no entienden o se imaginan distinto al pequeño mundo que les rodea. Algo que nos ha de llevar a pensar en “el cómo y el qué” les decimos.
Yo cada día me siento más agradecida de poder estar en contacto con "mis pequeños duendes" que , en el día a día me descubren el mundo sencillo de la infancia a través del cual veo la vida de una manera más sencilla y a la vez más grande. Y los cuales me ponen retos algunas veces difíciles de superar.